Ucrania: ocho años de crisis (I)

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Jorge González Márquez 

Ucrania vuelve, una vez más, a estar en el centro de la agenda internacional de Occidente. El país se prepara para entrar en el que pronto será su noveno año de crisis desde que en el ya lejano 2013 comenzaran en Kiev las protestas contra el por entonces presidente Viktor Yanukovich. Sin embargo, lo cierto es que la atención prestada a la crisis ucraniana disminuyo enormemente tras la firma de los acuerdos de Minsk II, en febrero de 2015, cuya firma estabilizaría el frente de batalla en la región del Donbás. El objetivo de este artículo, dividido en dos partes, es repasar los principales acontecimientos en el país y establecer así una cronología estructurada que nos ayude a comprender como se ha llegado hasta la actual crisis.

1. Antecedentes

Ucrania y la Unión Europea comenzaron conversaciones para la firma de un Acuerdo de Asociación en 2008, poco antes del estallido de la Crisis de Georgia. Tras unos primeros años de contactos a nivel técnico, centrados principalmente en la preparación de los detalles del acuerdo, la situación empezó a complicarse en noviembre de 2011 cuando la Unión Europea advirtió al presidente, Viktor Yanukovich, que la ratificación del acuerdo podría, en palabras de la Alta Representante Catherine Ashton, “sufrir problemas” en caso de no producirse un cambio en el enfoque de las autoridades ucranianas en relación al juicio de Yulia Timochenko, ex primera ministra ucraniana acusada de corrupción, malversación y abuso de poder. El juicio a Timochenko fue un proceso cargado de polémica y su condena a 7 años de cárcel marcó el comienzo de una serie de demandas por parte de la Unión Europea para la realización de reformas en Ucrania que irían postergando progresivamente todo el proceso diplomático.

Sin embargo, el principal problema para la ratificación de este acuerdo no se debió a las demandas de reformas políticas de la Unión Europea sino a la enorme presión diplomática y económica que la Federación Rusa, el principal socio comercial de Ucrania, comenzó a ejercer a lo largo de 2013 y cuya principal manifestación fue la prohibición de todas las importaciones procedentes de Ucrania, anunciada por el Servicio Federal de Aduanas de Rusia el 14 de agosto de 2013, que podría haber llegado a provocar perdidas valoradas en más de dos mil millones de dólares.

2. Primera etapa de la crisis (noviembre de 2013 – abril de 2014)

La crisis de Ucrania comenzó a finales de noviembre de 2013 con el estallido de protestas contra el gobierno de Yanukovich después de que este suspendiera las preparaciones para la firma del Acuerdo de Asociación Ucrania – Unión Europea. Esta suspensión debía tener un carácter temporal y solo se mantendría hasta que, en palabras del viceprimer ministro Yury Boyko, “la caída de la producción industrial y nuestras relaciones con los países de la CEI sean compensadas por el mercado europeo, (puesto que) de lo contrario la economía de nuestro país sufrirá graves daños”

El Euromaidan

Las protestas comenzaron en Kiev, la capital de Ucrania, y durante los meses siguientes se extendieron por el oeste del país. En el mes de enero de 2014 los manifestantes, una coalición de liberales pro-europeos, opositores vinculados a oligarcas y fuerzas nacionalistas, tomaron el control de varias ciudades en el oeste del país, como Lviv, Uzghorod o Chernivitsi, mientras que los enfrentamientos con la policía se recrudecían en la capital llevando a la formación de unidades de autodefensa por parte de los manifestantes.

El punto álgido de estos enfrentamientos llegó durante los días 18, 19 y 20 de febrero de 2014 en los cuales medio centenar de manifestantes murieron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad ucraniana. El 21 de febrero, con el ejército a punto de intervenir en la represión de las protestas, el gobierno y la oposición parlamentaria consiguieron, con la mediación de la Unión Europea, Polonia, Francia y Alemania, el “Acuerdo para la solución de la crisis política en Ucrania” con el fin de tratar de alcanzar una solución política a la crisis mediante la celebración de elecciones anticipadas, la realización de cambios en la constitución y otra serie de medidas. Sin embargo, la oposición extraparlamentaria y varios líderes de las protestas rechazaron el acuerdo y llamaron a continuar con las protestas hasta la caída del gobierno algo que ocurrió en las horas siguientes puesto que el presidente Yanukovich, junto con buena parte de los ministros de su gobierno, huyó de Kiev lo que llevaría a la formación de un gobierno provisional dirigido por Oleksandr Turchynov.

Las protestas antiMaidan

Pequeñas manifestaciones opuestas a los acontecimientos ocurridos en Kiev y en el oeste de Ucrania habían ocurrido de manera esporádica desde el comienzo de las protestas del Euromaidan. Sin embargo la caída del gobierno de Yanukovich y la suspensión de la ley de lenguas del 23 de febrero de 2014, que protegía la utilización de lenguas regionales en diversos ámbitos de la esfera pública, provocaría el estallido de protestas considerablemente mayores en varias regiones del sur y el sureste del país. El epicentro de dichas protestas estuvo inicialmente en las ciudades de Simferópol y Sebastopol, las principales ciudades de la península de Crimea, pero pronto se extendió en mayor o menor medida por todo el sur del país.

La secesión de Crimea y su integración en la Federación Rusa

Los acontecimientos ocurridos en la península de Crimea entre los meses de febrero y marzo de 2014 son, probablemente, el episodio más polémico de la crisis ucraniana. Profundizar debidamente en los acontecimientos de esas semanas, y en general en la cuestión histórica de Crimea, merecería un artículo aparte, pero tratemos de centrarnos meramente en los principales acontecimientos.

Las protestas en la península comenzaron el 23 de febrero cuando miles de manifestantes salieron a las calles de Sebastopol a protestar, con banderas rusas, contra el nuevo gobierno de Kiev llamando al establecimiento de una administración paralela y a la formación de unidades de autodefensa civiles. Al día siguiente las manifestaciones continuaron y, tras alzar la bandera rusa sobre el ayuntamiento de Sebastopol, se proclamó a Aleksei Chalyi como alcalde de la ciudad bajo el eslogan “un alcalde ruso para una ciudad rusa”.  

El deterioro de la situación se aceleró drásticamente cuando, el 26 de febrero, hombres armados sin identificar establecieron puntos de control en la carretera entre Simferópol y Sebastopol, siendo esta la primera acción de los “hombrecillos de verde” como posteriormente se ha denominado a las tropas rusas sin insignias que participaron en la anexión de Crimea.

Al día siguiente medio centenar de estos hombres armados rodearon las principales instituciones de gobierno de Sebastopol y, según los testimonios de algunos de los presentes, coaccionaron a los parlamentarios para elegir a Sergey Aksyonov, un político cuyo partido tan solo había conseguido un 4% de los votos en las  últimas elecciones, como nuevo primer ministro de Crimea y aprobar la celebración de un referéndum sobre el futuro de Crimea.

La toma de las instituciones de gobierno, el establecimiento de los primeros puntos de control y la elección de Aksyonov marcaron el comienzo de una rápida, y sorprendentemente pacífica teniendo en cuenta el clima político del país, toma del poder en la península por parte de las fuerzas prorrusas.

El 16 de marzo se celebró un referéndum, con una enorme polémica sobre la legitimidad del mismo, en el cual se planteaban las siguientes opciones:

  • Opción 1: ¿Apoya la reunificación de Crimea con Rusia con todos los derechos del sujeto federal de la Federación de Rusia?
  • Opción 2: ¿Apoya la restauración de la Constitución de la República de Crimea de 1992 y el estatus de Crimea como parte de Ucrania?

Los resultados publicados por las autoridades prorrusas de Crimea indicarían que el 95.5% de los votantes habían respaldado la primera opción y tan solo tres días más tarde la Federación Rusa firmó el “Tratado de Acceso de la República de Crimea a Rusia” anexionándose así la península.https://www.youtube.com/embed/bQIn55hgItU?version=3&rel=1&showsearch=0&showinfo=1&iv_load_policy=1&fs=1&hl=es-ES&autohide=2&wmode=transparentCelebraciones en Sebastopol tras la publicación de los resultados del referéndum

Comienza la revuelta en las regiones del sur de Ucrania

Las protestas contra el nuevo gobierno de Kiev se extendieron, tal y como señalábamos antes, por todo el sur de Ucrania. Mientras los acontecimientos en Crimea ocupaban los titulares internacionales otras muchas regiones, pero sobre todo Donetsk y Luhansk, se veían sacudidas por las protestas.

Antes de continuar es importante señalar que, al menos inicialmente, las protestas no eran estrictamente prorrusas, aunque en todo momento hubo elemento pro-Rusia en las mismas que posteriormente capitalizarían los acontecimientos, y que en paralelo a estas manifestaciones antigubernamentales también se producían múltiples manifestaciones progubernamentales que, especialmente en Dnipropetrovsk, superaron ampliamente en número a las antigubernamentales.

Las protestas llegaron a un primer punto de inflexión cuando, el 1 de marzo, un grupo  de manifestantes tomo el control de la administración estatal regional (RSA) de Donetsk, alzó la bandera de la Federación Rusa y proclamó el establecimiento de “un gobierno popular” tras lo cual se atrincheraron en el edificio hasta ser expulsados del mismo por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) durante la mañana del 6 de marzo. Tras esta primera toma de edificios gubernamentales, incidentes parecidos ocurrieron en las ciudades de Odessa, donde los manifestantes no llegaron a entrar en el RSA, y Luhansk, en la que se proclamó un nuevo gobernador “popular” el 9 de marzo.

El segundo punto de inflexión se produjo el 13 de marzo, cuando un manifestante pro-Kiev, perteneciente al partido Svoboda, murió durante los enfrentamientos entre grupos de manifestantes pro y anti gubernamentales en la ciudad de Donetsk. La violencia se extendió también a la cercana Kharkov, donde dos personas murieron el 14 de marzo durante enfrentamientos entre manifestantes prorrusos y nacionalistas ucranianos.

En los días siguientes las autoridades ucranianas tomaron diversas medidas para tratar de impedir que se produjera una escalada de violencia siendo algunas de ellas notablemente polémicas como la prohibición de cadenas de televisión rusas en el país, acusadas de estar incitando a la violencia y a la revuelta contra el gobierno. También se llevaron a cabo numerosos arrestos de figuras prorrusas en KharkovLuhansk,y Odessa.  

Sin embargo, estas medidas no fueron suficientes para evitar los incidentes del 6 de abril que marcarían el comienzo de la insurrección armada contra el gobierno ucraniano y de la guerra del Donbás.

Enlace a la segunda parte: La guerra del Donbás y el proceso de Minsk (Próximamente)

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