Las misteriosas circunstancias que marcaron la muerte de Bruce Lee

Cultura General
La República

El 20 de julio de 1973, Bruce Lee despertó siendo el mismo joven enérgico y saludable que solía ser. Pasó casi toda la mañana en asuntos que involucraban la producción de su próxima película y después fue a visitar a una amiga por la tarde. Pero al caer la noche, el destacado maestro de artes marciales de 32 años yacía muerto sobre un colchón en el suelo. Entonces el mundo se preguntó: ¿Qué le ocurrió a Bruce Lee?

La culpa fue de algo que Lee hizo ese día de verano: una ligera decisión con fatales consecuencias que quizás nadie podría haber previsto.

El día que murió Bruce Lee

Todo comenzó dos meses antes cuando el artista marcial se sintió mal de salud durante una sesión de adecuación de diálogos para su película Operación Dragón. Fue trasladado de inmediato al servicio de urgencias, donde manifestó tener un fuerte dolor de cabeza antes de empezar a convulsionar.

Los médicos detectaron que los síntomas correspondían a un edema cerebral, un término que describe una acumulación excesiva de líquido en el cerebro que provoca hinchazón y dolor. Procedieron entonces a tratarlo con manitol.

Tras una corta estadía en el hospital, mostró mejoría. Y les dijo a sus amigos que así no sería como moriría Bruce Lee.

Cuando fue dado de alta, se reincorporó rápidamente a su rutina habitual de ejercicios y siguió con su acostumbrada dieta: una estricta combinación de verduras, arroz, pescado y leche que excluía cualquier alimento con harinas y azúcares refinadas.

Hasta el día de su muerte, Bruce parecía recuperarse muy bien del diagnosticado edema cerebral. Aparte de quejarse ocasionalmente de dolor de cabeza, no había motivo aparente para que sus amigos se preocuparan.

Ese 20 de julio fue un día ajetreado para Bruce Lee. Se encontraba en Hong Kong, donde se rodaron muchas de sus películas, y junto con el productor Raymond Chow había estado reunido gran parte del día discutiendo su próximo filme. De acuerdo con lo informado, estaba lleno de entusiasmo, actuando con energía escena tras escena a pesar del abrasador calor del verano.

Luego de su encuentro con Chow, se dirigió al apartamento de un amigo o, como se aclararía más tarde, de su amante, la actriz taiwanesa Betty Ting Pei.

Allí permanecieron juntos durante varias horas e hicieron planes para cenar esa noche con el actor George Lazenby (segundo actor en interpretar en el cine a James Bond), con quien discutiría las condiciones de una posible participación en la película de Lee.

Alrededor de las 7:30 pm, poco antes de su deceso, Lee se quejó de dolor de cabeza. Betty le dio a Lee un Equagesic, un analgésico común que contiene aspirina y un tranquilizante conocido como meprobamato. Tras tomarlo, se acostó.

Pasaron un par de horas, y al ver que Lee no bajaba a cenar, Betty subió a ver cómo estaba y lo halló inconsciente. Llamó de inmediato a Chow para que viniera y él intentó despertar a Lee sin éxito.

Entonces decidieron llamar a un médico, que permaneció diez minutos más tratando de revivir a Lee. Ya era un hecho, el hombre más famoso de Hong Kong estaba muerto en la cama de su amante y el escándalo los consumiría.

Incapaces de manejar la situación con el cuerpo sin vida del artista marcial, lo enviaron a un hospital cercano en una ambulancia.

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