Agenda mundial

Opinión

Las tensiones en torno a la seguridad internacional enmarcadas en la competencia entre Estados Unidos y China son otro ámbito al que prestar atención…

Carlos Romero

Culminado el primer semestre de 2022 es un buen momento para hacer un balance en torno al devenir de la agenda internacional en estos seis meses. Evidentemente, la invasión rusa a Ucrania iniciada a finales de febrero trastocó el panorama mundial y muchas de las previsiones que se tenían para este año, no solo en términos de seguridad y defensa sino también en materia económica y financiera.

Por ello, el escenario de relativa recuperación que se proyectaba luego de casi dos años de pandemia de coronavirus se ha visto afectado por los acontecimientos en el este de Europa que a la fecha se mantienen y cuyo final no se vislumbra cercano, aumentando las preocupaciones por sus consecuencias geopolíticas y humanitarias.

De este modo, la situación en Ucrania ha desplazado los temas ambientales, de derechos humanos, migraciones, entre otros de la agenda mundial, lo que se ha visto reflejado tanto a nivel bilateral como multilateral, siendo el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas uno de los espacios de mayor importancia para su discusión, sin olvidar que precisamente Rusia es uno de los cinco miembros permanentes en esa instancia. Pero también varias agencias de la ONU han tenido que dedicar recursos materiales y humanos a este nuevo frente, sobre todo para atender a los refugiados y civiles heridos.

Las tensiones en torno a la seguridad internacional enmarcadas en la competencia entre Estados Unidos y China son otro ámbito al que prestar atención, puesto que las hostilidades en el viejo continente refuerzan las posiciones de ambas potencias sobre Taiwán, en un escenario ya complicado en el sudeste asiático, con la permanente amenaza de Corea del Norte. Justamente la proliferación nuclear ha sido otro tema importante estos meses, toda vez que Rusia es el país con mayor número de ojivas y algunos analistas plantearon la posibilidad de un ataque con un arma nuclear táctica al territorio ucraniano.

La Unión Europea ha sido de los más movilizados el semestre que termina. Por un lado, brindando un significativo aporte en pertrechos militares y ayuda humanitaria a Ucrania y por otro, estableciendo sanciones a funcionarios y empresas rusas, a pesar de la importante dependencia energética de varios de sus Estados miembros con ese país. Así, han tenido que buscar rápidamente reemplazo para estos suministros incluso regresando al uso de carbón o de centrales nucleares a pesar de su empeño en impulsar las energías limpias. Pero lo más llamativo es el cambio en la política de seguridad y defensa comunitaria, una en la que menos consenso se había logrado y que por estos eventos externos se ha tenido que abordar en aras de alcanzar una mayor autonomía estratégica.

En el resto del mundo las situaciones difíciles persisten, por ejemplo en Siria, Myanmar y Afganistán; tal vez una de las pocas buenas noticias sea la tregua en Yemen desde abril. En África no cesa la prolongada violencia yihadista en el Sahel y la intensa sequía en Somalia, Etiopía y Kenia causa muertes y desplazamientos, mientras las importaciones de trigo se encarecen o están bloqueadas por proceder de Rusia y Ucrania.

Queda mucho trabajo por hacer para recuperar la paz y la prosperidad mundial.

romecan53@hotmail.com 

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